El ateo vive hasta que Dios quiere
22 Apr
Hace un año, minutos después de publicar la infame receta para viernes santo , sonó el teléfono y me avisaron que mi hermano en Monterrey tenia una apendicitis y necesitaba ser operado de emergencia.
Me cague.
Un ateo quemabiblias de prosapia como yo se preguntaba ¿acaso seré yo?, porque sabia perfectamente la clase de herejía provocadora que acababa de publicar, y me emocionaba y me daba culpa por quienes pudieran ofenderse. Tan radical, tan segurote desde que pensé esto no tiene sentido y ahora me temblaba la manita.
Tuve que dejar de distraerme en tonterias para localizar a mi otro hermano, comprar boletos de avión, checar hospitales, etcetera. Afortunadamente todo salió bien.
Pero llego el día 24, el post que desato la ira de Dios sobre mi familia estaba programado para publicarse, tenia que ser ese día para cerrar el chiste. Y otra vez las malditas dudas:
¿Y si si?, si si pues no, pero no creo, es una casualidad, ¿o que?, esto no es la edad media, tenemos tecnologia, raciocinio, pero ¿y si no?
Y en un acto irresponsable y contra toda la prudencia recomendada elegí ser congruente, a pesar de las fatales consecuencias que pudiera desencadenar, y el domingo de resurrección, cerrando los ojos y usando un palo para estar lo mas lejos de la computadora publique la segunda parte de la receta ,no quise checar para evitar vivir con la culpa pero parece que ese dia ya no paso nada.

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